Llevas algún tiempo hablando con él. Habéis chateado horas
interminables en las que el tiempo se escurría mientras no podías
despegar los ojos de la pantalla de tu móvil. Tonteáis. Hay
química. Quizás ya haya habido alguna cita de esas en que vuestras
manos se rozan sin querer, vuestros labios no terminan de juntarse y
un beso, tímido, se acerca a la comisura de tus labios. Todavía
no ha pasado nada entre vosotros pero puede que hayáis visto alguna
madrugada con una de esas conversaciones subidas de tono que
calientan el ambiente -y algo más.

